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Cada año a estas alturas empezamos a preguntarnos qué nos deparará el año siguiente. Tenemos la esperanza de ser capaces de alcanzar aquello que no hemos cumplido y que todo mejore, pero para eso no deberíamos preguntarnos qué esperar del nuevo año sino qué esperar de nosotros mismos.

¿Por qué no sacas algo de tiempo este fin de semana para pensar en lo que quieres lograr en 2019? Hoy en el blog te proponemos redefinir tus metas a través de 5 pasos muy efectivos que te ayudarán a determinar lo que quieres conseguir y a tomártelo en serio para que lo haga realidad:

 

CONVIERTE TUS SUEÑOS EN OBJETIVOS

 ¿Qué quieres conseguir? ¿Cuáles son tus sueños? reformar tu casa, abrir un negocio, dejar de fumar, aprender un idioma, apuntarte a clases de baile, hacer un viaje, salir a correr todos los días… tómate tu tiempo para pensar cuáles van a ser tus grandes metas anuales -es muy importante que sean objetivos realistas que sepas que puedas cumplir, aunque impliquen grandes dosis de esfuerzo y constancia-. Una vez hayas establecido tu lista de sueños, es el momento de dejar de fantasear y pasar a la acción.

 

NO TENGAS MIEDO A FRACASAR

Ya tienes definido tu proyecto -abarcable y realista- pero ¿y si no lo consigues? ¿y si no eres capaz? El miedo es un mecanismo de defensa que nos paraliza ante una situación de desconfianza o frente a la amenaza de un posible peligro. Pero ¿y si el miedo se apodera de nosotros convirtiéndose en un enemigo? Nadie ha alcanzado el éxito sin asumir riesgos y enfrentarse al miedo a la derrota, el error, la pérdida o cualquier otro sinónimo de fracaso, por eso es fundamental desmitificar el significado de esta palabra y darle un nuevo valor, el de ser capaz de rediseñar una estrategia sabiendo qué pasos no repetir.

 

ELIMINA TODO LO QUE TE IMPIDE AVANZAR

A veces nos encontramos con hábitos, costumbres e incluso obligaciones autoimpuestas que juegan en nuestra contra y nos impiden avanzar. Si aún no sabes a lo que me refiero te pongo un ejemplo: Llevo muchos años yendo a un gimnasio que me encanta, pero en los últimos meses debido al crecimiento del tráfico invertía más de media hora en llegar. Así que lo que durante años había sido una válvula de escape se convirtió en un motivo de estrés. Por eso conviene revisar nuestras prioridades y actualizarlas en base a nuestra nueva situación para simplificarnos la vida y allanarnos el camino.

 

 

EMPRENDE PEQUEÑAS ACCIONES A CORTO PLAZO PARA CONSEGUIR UNA GRAN META A LARGO PLAZO

Ya has definidos los objetivos, asumido que debes superar el miedo al fracaso y eliminado los factores que te impide avanzar, así que ha llegado el momento de pasar a la acción estableciendo una estrategia de planificación:

Desglosa tu objetivo final en pasos y proponte alcanzar 4 mini-metas cada mes (1 por semana). Por ejemplo, este año mi prioridad es subir mi nivel de inglés para optar a un puesto mejor en mi trabajo, así que voy a hacer un curso para sacarme un título. Para conseguirlo voy a apuntarme a clases 3 días a la semana y a repasar media hora los días restantes. Y voy a dedicar el tiempo que tardo cada día en hacer el trayecto de casa al metro para incorporar 5 palabras de vocabulario.

Ya lo se, sólo pensarlo da pereza, pero si es tu objetivo lo mejor es que empieces cuanto antes y dirijas todas esas pequeñas acciones a la conquista de tu gran meta final. En cuanto cojas carrerilla se te hará cada vez más fácil y tendrás más motivos para no dejarlo simplemente por no desperdiciar el esfuerzo que ya has invertido.

 

MANTÉN EN FORMA TUS PROYECTOS

Éste es el paso definitivo y el más difícil de todos: ser capaz de comprometerte y mantener en el tiempo tus objetivos.

Cuando te planteas un objetivo a largo plazo lo normal es que pierdas la motivación y termines relajándote ante un horizonte temporal tan lejano. Mantener en forma tus proyectos significa entrenar un poco cada día y no pegarte una paliza sólo de vez en cuando. Por eso te proponemos dividir tu esfuerzo en pequeños hábitos diarios que gracias a la constancia se convertirán en un gran resultado.

Un truco que puede ayudarte es tener tu lista de propósitos siempre a la vista: en la nevera, en el corcho de la oficina, en la primera hoja de tu agenda… y consultarla de vez en cuando para recuperar el foco.

 

 

¿Qué te parece éste reto? Si te ha gustado el post y quieres mejorar tu productividad con ayuda de nuestros blocs y planificadores échale un vistazo a nuestras colecciones de papelería.

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