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¿Por qué darle valor a lo que no permanece? ¿Qué sentido tiene apreciar la belleza en las cosas que no duran? Quizá sea esa cualidad de lo efímero lo que nos permite apreciar las cosas perecederas, como unas flores naturales. Aunque una flor pueda parecernos algo de lo más común, hubo una época en la que fue todo un símbolo de riqueza y ostentación.

 

 

Las flores exóticas, y en especial los tulipanes, que procedían de Turquía y fueron llamados así por su forma de tülbent o turbante, llegaron a desencadenar una crisis en los Países Bajos en el siglo XVII. En los años 30 de este siglo, un pulgón arrasó con la producción de tulipanes y muchas familias pudientes llegaron a pagar precios astronómicos por sus bulbos para poder mantener su estatus.

 

 

Afortunadamente hoy no se ha desvirtuado el valor de las flores por bonitas que sean, pero seguimos conservando el gusto por su belleza y utilizándolas como objeto ornamental en las ocasiones más especiales. El ramo de una novia, la decoración de la iglesia, los centros de las mesas, el prendido del novio…

¿Quién se imagina una boda sin flores?

 

Papelería de boda Something Cute, Colección Tulipanes

Imágenes de inspiración vía Pinterest

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